—Sí, claro que sí, pero nunca hablaba de ellos. Solo decía que prefería estar aquí antes de volver a ese “infierno”.
Hannah sonríe con un dejo de nostalgia.
—Al principio no hablaba mucho. Era reservado, educado, siempre con esa imagen perfecta que le gusta mantener. Pero un día, en una fiesta, estaba solo en la barra y me acerqué a hablar con él. Descubrí que tenía un sentido del humor mortal.
Tengo un increíble déjà vu. Es sorprendente que ambos lo hayamos conocido casi en la misma situación. ¿Cosa de hermanos?
—No me sorprende.
—Era afilado, sarcástico, pero de un modo encantador. Nunca cruel. Lo encontré tan divertido que empecé a arrastrarlo a todos lados conmigo. Y, aunque al principio se hacía el indiferente, terminé siendo su primera amiga aquí.
Hannah se ríe.
—Cuando le confesé que me gustaba un poco, se quedó en silencio un momento y luego me dijo: "Hannah, cariño, podrías ser mi alma gemela en otra vida, pero en esta me gustan demasiado los hombres".
Parpadeo varias veces, asombrado. Desde joven ha sido enigmático.
Cómo me gustaría retroceder el tiempo para seducir al Yun del pasado.
Pero aun si lo hiciera, sería imposible. Yo era demasiado joven para que se fijara en mí.
—¿Así de claro?
—Así de claro.
Joder. Me recuesto en la silla, dejando salir un resoplido. Me paso una mano por el cabello, pensando qué hacer con toda esta información.
—No dejo de pensar que es maravilloso.
Hannah sonríe con diversión.
—¿Y qué vas a hacer al respecto?
—Contraatacar.
—¿Cómo?
Sonrío con confianza. Sé que puedo. Nuestra relación ha avanzado a pasos enormes estos últimos días y siento que, si sigo insistiendo, él no demorará. No, él no podrá evitarlo…
—Voy a hacer que él sea el que se vuelva loco por mí.
Hannah suelta una carcajada y niega con la cabeza, rendida ante mis comentarios.
—Buena suerte con eso, Jas.
No la necesito.
Porque si Yun cree que puede jugar conmigo sin consecuencias… está a punto de aprender una lección.
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