—Claro que sí —se inclina hacia mí—. "Mmm, qué rico huele Yun, ojalá no estuviera comprometido" —dice con voz exagerada y burlona. Le doy un manotazo involuntario en el brazo sin fuerza. Eso hace que ella suelte una carcajada más fuerte.
Lo que más le divierte es que estoy tras un hombre, un omega masculino, cuando siempre le aclare a mi hermana que no me interesaba ni relacionarme con otros omegas ni comerme a ningún hombre.
—Solo que su feromona es demasiado…
—¿Demasiado bueno? —dice sin dejarme terminar.
Ruedo los ojos irritado. Me cansa ser su payaso, aunque solo será temporal. Trato de consolarme recordándome a mí mismo que son solo dos meses.
—Demasiado fuerte.
Hannah me mira como si hubiera dicho la estupidez más grande del mundo. No quiero seguir hablando al respecto, ella no puede entender esta frustración. Es como hablar con la pared, pero al parecer, ella no está dispuesta a darle un fin a la conversación.
—Claro, porque el problema aquí es la intensidad y no el hecho de que estás a dos segundos de lanzarte sobre él.
—Eres un fastidio, Hannah —gruño, dándole la espalda mientras tomo los documentos de mi escritorio.
—Y tu un caso perdido, hermano.
No tengo tiempo de responder porque la puerta de la oficina de Hans se abre. Yun vuelve a salir de allí como si nada, ignorándome por completo mientras revisa su teléfono al mismo tiempo que parece leer unas anotaciones en su pequeña libreta.
Yo no logro ignorarlo. No cuando su olor me golpea de nuevo. Esta vez es más denso y me tenso. Él se da cuenta de mi reacción sin siquiera mirarme. Supe que iba a levantar la vista con su expresión de siempre entre dulce y calculadora.
—¿Pasa algo? —pregunta en un tono neutro, como si no supiera lo que estoy sufriendo. Debe pensar que no tiene sentido, después de todo, no soy un alfa. Pero como omega dominante, uno de nuestros defectos es este. La reacción a las feromonas de nuestro mismo género.
Abro la boca para decir que no, que no pasa nada, que puede seguir con su vida perfecta. Pero en vez de eso, suelto:
—¿Tienes que soltar tus feromonas así?
Hannah se ahoga con su café. Yun, en cambio, ni parpadea.
—¿Perdona? —pregunta con una pisca de indignación.
No me queda más opción que fingir indiferencia. Me cruzo de brazos al mirarlo de frente o, mejor dicho, al mirar hacia abajo porque él es notoriamente más bajito.
—Tu aroma es molesto.
Suavemente, inclina la cabeza, con esa mirada de burla apenas disfrazada. Se nota ligeramente afectado por mi comentario. No le gusta que le diga que algo de él no me gusta. Vaya.
—No sabía que era mi culpa tus problemas de autocontrol.
—No tengo problemas de nada.
—Oh, claro que no. Se nota.
La tensión en el aire es palpable. Él se anima a apoyar su dedo índice sobre mi pecho y lo desliza lentamente hasta mi abdomen mientras lucho contra su maldito aroma. Entonces dirijo mi mirada hacia donde el me señala.
Mierda.
El disfruta ver la reacción que hay entre mis pantalones, pero su sonrisa triunfante se borra de pronto y da dos pasos hacia atrás. Hay un destello nuevo en sus ojos y se siente como si quisiera ocultarme...
¿Será que…?
Doy un paso más hacia él, solo para probar y dejo salir una buena cantidad de feromonas. Yun apenas se mueve, pero sé que lo siente. La manera en que su pecho se levanta un poco más rápido, la forma en que separa sus labios y el dulce suspiro que se le escapa.
Niego con la cabeza con una sonrisa ganadora. Esto se siente tan bien, tan divertido.
—Así que tampoco eres inmune ¿eh?
Su rostro vuelve a la neutralidad en cuestión de segundos y me empuja con su mano sin un ápice de fuerza.
—No sé de qué hablas.
—Oh, por favor.
Levanta la barbilla con dignidad.
—Solo me interesa mi alfa.
—Mentiroso —respondo y me rio por lo bajo.
Él no responde. Solo me sostiene la mirada, sin ceder, sin moverse. La habitación se siente más caliente. Las intensidades de nuestras feromonas se mezclan y si no fuera por lo testarudo que es ya le abría comido la boca frente a toda la oficina.
Pero todo se rompe cuando Hannah aplaude con fuerza y dice con su tono más burlón:
—Vaya, qué incómodo. Si van a besarse, avisen.
Él se separa de inmediato mientras solo sonrío sin dejar de mirar esos finos labios que muero por probar. Esto se está poniendo cada vez más interesante.
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